Grille subrayó la necesidad de adaptar las políticas del instituto y los programas de niñez a las demandas, particularidades y posibilidades reales de cada territorio. En este sentido, enfatizó que la evolución demográfica y social —que abarca desde el nacimiento de los niños hasta las dinámicas familiares, laborales y comunitarias de cada región— determina los requerimientos específicos de cada centro. La jerarca reconoció el trabajo "gigantesco" que el Plan Primera Infancia viene realizando para adecuar los servicios y generar nuevas respuestas adaptadas a los contextos locales.
Remarcó que la atención a los más pequeños no puede concebirse de forma aislada, sino mediante el trabajo articulado con otros centros y organizaciones de la comunidad que abordan problemáticas vinculadas a la vivienda, la salud y el entorno familiar.
Asimismo, la directora señaló que el área programática supervisa el funcionamiento de todos los centros del instituto en sus diversas modalidades de atención, abarcando las etapas de infancia y adolescencia, así como situaciones especiales de cuidado residencial o interrupción del amparo familiar.
"Cuando nosotros pretendemos que algo llegue a los chiquilines, ¿quiénes son los equipos y actores que van a construir esa estrategia? No es solamente desde el diseño de una política, sino cómo se materializa en el territorio", reflexionó Grille.
Bajo esta premisa, la institución apunta a consolidar un modelo de atención en clave de sistema, donde la construcción de redes de protección involucre de forma integral a los distintos actores sociales que traccionan en el territorio, apostando a innovar más allá de los perfiles de trabajo tradicionales.





