(escribe Miguel Millán) El 21 de setiembre de 1981 secuestraron y desaparecieron a Antonio Omar Paitta Cardozo (Mercedes, 1942) y a Félix Sebastián Ortíz Piasoli (Río Negro, 1936) el 16. Y como parte de la misma oleada represiva del Organismo Conjunto de Actividades Antisubersivas (OCOA) contra el Partido Comunista del Uruguay, el 29 de enero de 1982 fue secuestrado y desaparecido también Miguel Matto Fagián (Montevideo, 1953). 45 años después sus restos todavía no han sido hallados, sus familias no han podido hacer su duelo como corresponde según nuestras tradiciones.
En concreto, la responsabilidad directa de estos tres secuestros fue del jefe operativo del S2 del OCOA de la Región Militar No. 1, Base Roberto era su nombre en clave, que funcionó en La Tablada entre 1977 y octubre de 1983. El oficial a cargo era Juan Manuel Pagola Alzamora, alias "Pedro" (año de nacimiento 1951), recientemente procesado y preso en Domingo Arena por estos delitos enumerados anteriormente.
Pero hubo, y hay, porque están vivitos y coleando, tres dobles agentes que contribuyeron de manera decisiva para que se produjeran estos tres secuestros y de otras decenas de secuestros en los años 1981 y 1982.
Dobles agentes como los nombra Geza Stary en su testimonio para mi libro El fantasma de la resistencia (Fin de Siglo, 2013) en la página 176: "Después que cayó Pacella, estuvimos un tiempo con Hilda Diez que nos seguía escribiendo, a pesar de que estaba presa, incluso empezó a trabajar como doble agente."
Estos tres personajes siniestros pertenecían a la dirección de la estructura clandestina del Partido Comunista y Geza Stary era el encargado de una oficina clandestina instalada en Buenos Aires que hacía el enlace y correo directo con Rodney Arismendi en Moscú.
Entonces, ellos son, por su orden de responsabilidad jerárquica: Hilda Diez Mena (Montevideo, 1949); Carlos Ruso (1945) y Alejandro Jorge Sand (1955). Los tres han sido citados por la justicia en calidad de testigos. Diez estuvo más de seis horas declarando en el año 2020. Para la justicia quedó la duda de si son víctimas o victimarios.
Testigos y compañeros de Félix Ortiz, que estaban con él aquel 16 de setiembre de 1981, sostienen que él iba a un contacto clandestino con Carlos Ruso en un bar frente al Pereira Rosell y nunca llegó. A Miguel Matto lo secuestraron al salir de su casa, igual que a Omar Paitta, fruto de una red de informaciones proporcionada por estos tres personajes, Diez, Ruso y Jorge.
Ninguno de estos tres dobles agentes fueron procesados por la justicia militar. Alejandro Jorge permaneció en La Tablada hasta octubre de 1983 ordenando los archivos de inteligencia al S2 y luego quedó libre y es un empresario aduanero. Carlos Ruso quedó libre y entró a trabajar en OSE junto al capitán "Ulises". Hilda Diez protagonizó una fuga rocambolesca desde La Tablada junto al capitán Luis Enrique Uyterhoven Castiglioni, alias Ulises (Montevideo 1949-2026), preso desde 2020 condenado por múltiples delitos de violaciones a los derechos humanos. Vivieron en pareja quince años, incluso tuvieron una hija.
En 2025 el escritor y periodista Sergio Israel publicó en Planeta "La clandestina y el capitán" en donde cuenta parte de esta historia aunque se queda con la última versión de la justicia. Lo mismo me había ocurrido cuando publiqué en el año 2023 "Vivir sin pasado" en Sitios de Memoria en donde aparecen cinco relatos concentrados en estos personajes pero no los nombro porque me invadió la duda humana de si son víctimas o victimarios, ¿o las dos cosas a la vez?
A 45 años creo que llegó la hora de descorrer el velo de tanto secreto escondido, por miedo, por el qué dirán. Hay hijos y nietos, viudas, esperando a hacer el duelo como corresponde. Claro que el carozo de todos los secretos están en esos archivos del OCOA que permanecen ocultos en alguna oficina a la espera de una orden del Presidente de la República comandante supremo de las FFAA.





