Una mujer fue condenada tras intentar ingresar sustancias estupefacientes a la Unidad Nº 24 del Instituto Nacional de Rehabilitación, procedimiento que permitió la incautación de droga y otros objetos de interés.
A la hora 8:24 del día 5 de mayo de 2026, personal del Instituto Nacional de Rehabilitación Unidad N.º 24 detectó un paquete sospechoso en la zona de una volqueta ubicada frente al establecimiento carcelario, iniciándose de inmediato las actuaciones correspondientes.
De acuerdo a lo actuado, dentro del paquete se ubicaron envoltorios conteniendo sustancia color ocre símil pasta base y sustancia blanca símil cocaína, además de teléfonos celulares y otros objetos.
Se logró establecer la participación de una mujer que había concurrido al lugar en horas de la mañana.
Posteriormente, la misma se presentó en el centro carcelario con intenciones de realizar una visita, siendo identificada e intervenida.
Enterada la Fiscalía competente, dispuso actuaciones de rigor y la intervención de la Brigada Departamental Antidrogas, que asumió el procedimiento e incautó los objetos vinculados al hecho.
Culminadas las instancias judiciales ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Mercedes de 4º Turno, se dispuso la formalización y condena por proceso abreviado de una mujer, identificada con las iniciales Sandra Gómez Almeida, de 23 años, como autora penalmente responsable de un delito de suministro de sustancia estupefaciente agravado en grado de tentativa, imponiéndosele la pena de dos años y seis meses de penitenciaría de cumplimiento efectivo.
Cabe señalar que esta modalidad de dejar "paquetes" con droga y celulares, como informara @gesor en otras notas, era parte de una "rutina" acordada con determinados reclusos y jerarcas de la anterior administración, como forma de mantenerse informados éstos de lo que sucedía en cada pabellón, a cambio de estas ilegalidades que permitían a esos reclusos que en la jerga carcelaria se les denomina "perros", y precisamente uno de los lugares donde se dejaban esos paquetes era junto a la volqueta de la basura, donde luego iban los reclusos a tirar los residuos y levantaban el paquete. Esta vez los controles funcionaron. En este caso la mujer vino de Montevideo para entregar el "paquete".





