Más de 500.000 mujeres son diagnosticadas a nivel mundial con cáncer de cuello de útero y el 90% de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medios. En Uruguay en 2025 se diagnosticaron 316 casos y fallecieron 140 personas. Hubo una baja de la incidencia, ubicada en 14,16 cada 100.000, y una mortalidad de 5,6 cada 100.000, por lo que se considera que está en el rango de intermedio a elevado.
En este contexto, el Ministerio de Salud Pública (MSP) presentó, este jueves 9, una campaña de prevención contra esta enfermedad, con énfasis en la presentación de la nueva versión de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV por su sigla en inglés).
Hay más de 200 genotipos de HPV, pero se reconocen 12 considerados más severos. Los que causan el 70% de los cánceres de cuello de útero son los tipos 16 y 18. El tamizaje para detectarlo evolucionó entre 1987 y la actualidad, con un formato optimizado, primero con la realización del estudio Papanicolau, conocido como PAP, cada tres años y desde 2024 con la implementación progresiva del test de HPV.
La nueva vacuna
Esta versión nonavalente corresponde a un esquema de dosis única para una prevención integral, y es recomendada para mujeres y hombres de 11 a 26 años. Es gratuita y no requiere indicación médica para esta población. En cuanto a su efectividad, la evidencia indica una reducción de la incidencia.
A partir de 2013, comenzó a suministrarse la bivalente, que implicaba tres dosis. Luego, la cuadrivalente, utilizada hasta ahora con dos dosis. A partir del 7 de abril de 2026, se aplica la nonavalente, que suma cuatro genotipos en una sola dosis y asegura más protección. Está disponible en todos los vacunatorios públicos y privados.
Con la que se suministraba hasta ahora, se logró una cobertura del 70% en mujeres. En el caso de los varones, las coberturas son menores, por lo que la estrategia procurará alcanzarlos, no solo para reducir la circulación del virus, sino también para protegerlos de otros cánceres.
En el caso de personas inmunocomprometidas que hayan cumplido entre 9 y 45 años, se requiere indicación médica para recibir la vacuna y se le suministran tres dosis. Los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres y mujeres trans VIH negativo de entre 27 y 45 años necesitan contar con receta médica para recibirla, y se le asignan dos o tres dosis, según indicación clínica.
Uruguay procura al año 2030, alcanzar los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos son
90% de las menores de 15 años inoculadas
70% de mujeres testeadas con pruebas de alta precisión entre 35 y 45 años
90% de quienes tengan lesiones o cáncer reciban tratamiento oportuno
Prevención y detección precoz con la comunicación como aliada
“Es fundamental hacer una buena estrategia de comunicación hacia la ciudadanía”, dijo la ministra Cristina Lustemberg, en alusión a la necesidad de difundir esta política de salud pública.
La jerarca recordó que el cáncer de cuello de útero es el cuarto más frecuente en mujeres en Uruguay, pese a que se trata de una enfermedad altamente prevenible y que, detectada a tiempo, se puede revertir. Sin embargo, 4 de cada 10 son diagnosticadas en etapa avanzadas cuando las posibilidades de curación disminuyen. Por eso, la importancia de avanzar en estrategias, trabajar con los equipos de salud y que la información llegue a la gente, dijo.
Es una vacuna efectiva y segura que se da hace 20 años en el mundo, que previene no solo el cáncer de cuello de útero, sino también de ano, de orofaringe, de vulva, de vagina y de pene, insistió. “Son menos dosis y cubre más serotipos”, remarcó Lustemberg, quien consideró que con esta incorporación se concreta un paso histórico.
El subsecretario Leonel Briozzo definió como “un logro estratégico” el uso de esta nueva vacuna. Sostuvo que se la debe valorar en un contexto en el que hay otras acciones para prevenir enfermedades de transmisión sexual, en el marco de la protección de derechos sexuales y reproductivos, con énfasis en la educación sexual integral, para la prevención de enfermedades y los embarazos no deseados.
Sostuvo que es fundamental avanzar en el testeo del HPV y, en un futuro, en el autotesteo, así como en el tratamiento oportuno de las lesiones premalignas y el cáncer, con la rehabilitación posterior.
La directora general de Salud, Fernanda Nozar, aseguró que el cáncer de cuello uterino es una de las enfermedades que evidencia más inequidades sociales, porque las complicaciones ocurren sobre todo en determinados sectores socioeconómicos: los más vulnerables. “Es una enfermedad muy simbólica, que nos marca como país, por lo que esta estrategia que busca disminuir la circulación de la enfermedad, no solo apunta al cáncer sino a reducir desigualdades”, concluyó.
Estuvo presente la coordinadora del Programa Nacional de Control del Cáncer, Cecilia Castillo; la directora de Inmunizaciones del MSP, Catalina Pírez y la representante de la Organización Panamericana del Uruguay (OPS), Caroline Chang, entre otras autoridades vinculadas a la salud.





