Hay momentos que detienen el tiempo y la emoción nos eriza la piel.
Hoy, nuestro defensor, Nicolás Köster Braceras, de viaje por varios países y en tierras niponas actualmente, visitó el mítico Estadio Yoyogi en Tokio.
Pero no fue una visita más; fue un encuentro con la historia, con la sangre y con la gloria.
En ese mismo suelo, y estadio, en los Juegos Olímpicos de 1964, su abuelo —nuestro eterno Luis Eduardo "Suge" Koster"— defendió la celeste y llevó el nombre de Soriano y de Sandu Chico a lo más alto del espectro deportivo nacional.
Para el "Suge", la gloria no era un trofeo en una vitrina; o recibir un premio, era el honor de pertenecer, el orgullo de la entrega y el amor incondicional a su amado Club.
Él entendió como nadie que los títulos pasan, pero la gloria de haber marcado una época es eterna.
Nico, hoy caminaste por donde caminó uno de nuestros gigantes. Gracias por llevar los colores de Sandu Chico al otro lado del planeta y por recordarnos que, sin importar la distancia, el legado de los que hicieron grande nuestro básquetbol vive en cada rincón donde lata un corazón sanducero.
!Suge querido, tu legado no conoce fronteras! ¡Tu amado club te abraza hoy y siempre!











