
La gestión del intendente saliente, dado que se postula a ser reelecto, será tema de discusión acalorada en estos meses. La reiteración en los años, el pasaje de los mismos, el acostumbramiento a viejas prácticas, han marcado la gestión y lo seguirán haciendo si seguimos el mismo camino. No podemos esperar algo distinto a lo que ya conocemos.
A lo largo de su mandato, el intendente realizó numerosas promesas a la ciudadanía, muchas de las cuales quedaron en el tintero. ¿Seguramente pedirá más tiempo, pero hasta cuándo?
El vertedero municipal está al borde del colapso. Pasados cinco años, no se ha avanzado en la construcción de una solución ambientalmente aceptable que cumpla con el plan nacional de residuos, y no se vislumbra ninguna solución creíble. A pesar de los anuncios, hoy no hay nada, y la solución llevará al menos tres años, desde que arranque. Y seguimos sacando la bolsita cuando pasa el camión.
En el transporte público no se ha invertido, no se ha mejorado el existente, no se han construido paradas de ómnibus, no se sumó ni un bus eléctrico, no se promueve el uso de bicicletas ni se crea infraestructura para las mismas. No se resuelve el tema del estacionamiento de autos, solamente el achicamiento de las calzadas.
No se ha mejorado una conexión mejor con el sur de la ciudad, hacia donde la misma crece, como debe ser el mejoramiento de la conexión entre Aparicio Saravia y el Camino Olasagasti, lo que afecta la movilidad y calidad de vida de los habitantes.
No se ha generado ningún espacio verde nuevo, y además, falta planificación de los mismos en el crecimiento de la ciudad. La realidad muestra una ciudad con escasos espacios recreativos. No se respetan los espacios y se construye sobre cualquier lugar, sin prever espacios vacíos, para recreación, recibir aguas pluviales, mejorar el aire y el ruido. Seguimos sin resolver y acentuando el problema de la cuenca de la Cañada de los Hornos.
En materia de tránsito, tenemos una Ley propia, por incumplimiento de la Ley Nacional, hay falta de controles en los barrios, con aumento del riesgo. No se ha cumplido con las ordenanzas en materia de animales sueltos, y en bienestar animal, todo son ayudas a partir de los reclamos, no se articula no planifica.
Soriano ha perdido población por falta de empleo para los ciudadanos, ninguno de los anuncios hechos hace cuatro años se han cumplido, y por eso aumenta la plantilla de la Intendencia. Eso sí, a discreción del Intendente, único ciudadano que contrata. La única fuente de trabajo en manos de una persona todopoderosa.
Las cosas hechas venían de la administración anterior, como el CDM más chico que el previsto, el acondicionamiento de Mauá. Algunos proyectos no se continuaron como la extensión de la rambla, con su respectivo saneamiento.
La falta de planificación adecuada, falta de profesionalismo en la gestión, carencia de apoyo técnico que asegure el correcto desarrollo de las iniciativas. Además, el amiguismo y el clientelismo han sido prácticas recurrentes, lo que ha llevado a que se atienda a los amigos y allegados en lugar de a las necesidades reales de la comunidad. La mala política de gastos también ha sido un problema significativo, con recursos mal administrados y prioridades financieras equivocadas. Se gasta y se paga mal, encareciendo las compras.
Eso sí, el hombre recibe y conversa con todos, es afable y educado. El Gobierno departamental es él y quienes le aseguran ese estilo y formas, aún salteando leyes y hasta la Constitución.
Estaría bueno cambiar.