
Tal como anunciamos, se llevó a cabo la Convención Departamental del Partido Nacional que entre el orden del día tenía la Elección de la nueva Comisión Departamental del Partido Nacional y la Elección de los candidatos a Intendente de Soriano para representar a esta colectividad en los comicios del domingo 11 de mayo.
La sesión fue fiscalizada por los funcionarios de la Oficina Electoral de Soriano, Wilson Brum, Florencia Bidegain y Andrea Cantirán, quienes registraron la asistencia al ingreso, llegándose al quorum total de 64 convencionales, el máximo electo en las Internas partidarias.
Tras la elección de los secretarios que acompañarían en la Mesa que presidió la Convención a cargo de Raúl Bruno, siendo electos primer secretario Gastón Formiliano y segundo secretario Gerardo Gándara, quienes tomaron el lugar que dejaban en la ocasión Marella D`Andrea y Lourdes Cerchi, se procedió a poner a a consideración moción para que la Convención se denominara Jorge Rodríguez Britos en homenaje al recientemente fallecido dirigente nacionalista que durante 15 años fuera Presidente de la Departamental, además ejercer la suplencia como Diputado, entre otros cargos dentro de dicha colectividad, lo que fue aprobado por los 64 convencionales presentes.
Se destacó la presencia de los Senadores Javier García, Carlos Camy, el Diputado Alvaro Viviano, que se sumaron a la Diputada María Fajardo, el Intendente Guillermo Besozzi, al Presidente de la Junta Departamental Gonzalo Novales estos tres también en su condición de convencionales, al igual que los Alcaldes Joaquín Gómez, Ruben Valentín y Juan Vincon, además de público en general.
Los familiares de Jorge Rodríguez Britos, señaló Raúl Bruno, "nos han hecho llegar una nota, la cual vamos a pasar a leer.
Convención Departamental del Partido Nacional, Mercedes, 31 de enero del 2025. Buenas noches. En este día tan especial, los familiares de Jorge Baltasar Rodríguez Britos queremos agradecer profundamente el reconocimiento al Partido Nacional.
Lo hacemos de una forma muy especial y es escribiendo estas palabras como si Jorge habitara entre nosotros y quisiera dejar sus últimas palabras antes de su partida.
Jorge Rodríguez nació y vivió toda su vida en un pequeño pueblo del interior del departamento más fértil del Uruguay, en su querido pueblo Risso. A lo largo de su vida estudió, se preparó para producir más y mejor, formó una familia, honró y cuidó a sus padres, cuidó de sus hijos y hasta de sus nietos.
Vivió una vida intensa y apasionada, encaprichado por cambiar su entorno para bien, donde el hacer era mucho más importante que el hablar.
Se identificó siempre con los valores del Partido Nacional, con aquello que dignidad arriba y regocijo abajo. Dignidad humana, moral y social en aquel que tiene un cargo de responsabilidad y regocijo abajo el que delega el poder en su representante.
Pasó a lo largo de sus 80 años por diferentes pruebas difíciles, lo que pudo superar manteniendo una familia unida en el amor y el respeto, cuando tuvo que callar, cayó, cuando tuvo que hablar, habló, pero siempre así.
Sin su compañera Leticia no hubiera vivido tantos años, ni hubiera sido tan feliz. Si por sus frutos lo conocerán, dejó hijos decentes y trabajadores, también construyó amistad de fieles y también no dudó nunca en ayudar a conocidos y desconocidos.
Se fue rodeado de esos frutos, que trascienden lo familiar y llegan a su comunidad y su país.
El valor de la amistad para él era sagrado, el respeto a la ley y la búsqueda de la justicia lo inspiraban todos los días de su vida a tal punto que la injusticia lo impugnaba y calentaba todos los días, pero también le daba las fuerzas para accionar en contra de ella.
Con el paso del tiempo, el ciclo de la vida le fue quitando capacidades motrices, pero su mente y su corazón avanzaron en sabiduría que intentó compartir con los demás en medio de esas calenturas y con las herramientas emocionales que pudo construir.
Tenía un temperamento fuerte, pero a la vez reflexivo y tierno. Las circunstancias de su vida lo forjaron en el dolor de haber perdido un hermano mayor joven. Le tocó ser un hijo único de unos padres santos y amorosos, una vara alta, real y de expectativas.
"Ayudé todo lo que pude, me esforcé todo lo que pude, me superé todo lo que pude y hasta el último día de mi vida estuve pensando cómo hacer más y mejor lo que hacía para mi bien y el de mi comunidad".
Se fue en paz con Dios y desde donde esté, tengan la certeza que buscará siempre, que su querido Partido Nacional esté inspirado en causas nobles, en el bien común, en la búsqueda permanente del rejocijo de la sociedad, que no es otra cosa que ese estado del alma de felicidad intensa y compartida que anida en los pueblos libres, gobernados por hombres y mujeres decentes. Tenemos la certeza de que su deseo es que ustedes desde su militancia, desde el primero hasta el último, mantenga un alma generosa, un espejo limpio para que refleje la luz de nuestros mejores hombres como Saravia y Wilson y que al final del camino puedan ver atrás y reconocerse en paz con los frutos que dejen.
Los quiero mucho. Jorge Baltasar Rodríguez Britos. ¡Viva el Partido Nacional!".
Luego del aplauso generalizado, se mocionó y aprobó por unanimidad cumpliéndose un minuto de silencio en reconocimiento a dicha figura.