
Según explicó Gustavo Prato, presidente de CUFA, las bengalas náuticas se usan para el salvataje de barcos cuando están en peligro en el mar, y cuentan con una tecnología diferente y mucho más potente que los fuegos artificiales.
“Tirar una bengala náutica desde la tribuna Ámsterdam a la Colombes, la cual cruzó todo el Estadio recorriendo más de 200 metros, es equivalente a tirar con un rifle de una tribuna a otra. Tuvimos la fortuna de que el proyectil pasó por encima de la tribuna, salió del estadio y no hirió a nadie”, dijo Prato.
Desde el punto de vista técnico, esto no es pirotecnia. Si bien la luz tiene una mezcla pírica que se podría llamar pirotecnia, Prato consideró que, si fuera ese el caso, “también deberíamos llamar pirotecnia a una bomba atómica y un misil intercontinental”.
La diferencia entre una bengala náutica y un fuego artificial es que tienen un mecanismo de propulsión totalmente diferente. La tecnología de disparo de las bengales es tan potente como el disparo de una bala con un rifle. Por lo tanto, la fabricación de armas de fuego y bengalas naúticas está comprendida dentro de un rubro totalmente separado de la fabricación de fuegos artificiales.
“Dada la potencia y velocidad que tienen las bengalas náuticas, si alguien la tira de manera horizontal, se termina transformando en un arma mortal. La venta es controlada por casas náuticas y se venden solamente a quienes tienen embarcaciones, no es nuestro rubro”, agregó Prato.
Y alertó: “Existen diferentes calidades, siendo las mejores las fabricadas en Inglaterra y Alemania. Aunque la vida útil se considera de 2 años, después de vencidas funcionan igual”.
CUFA supone que quieres son competentes en este rubro, como comerciantes y autoridades que controlan este tipo de mercadería, tomarán cartas en el asunto para que esto no vuelva a suceder en el Uruguay.