
En la fundación del FA en 1971, estaba contemplado que los ciudadanos independientes tuvieran un papel fundamental en la conformación de la fuerza política.
Especialmente ejercían el equilibrio entre las agrupaciones políticas que sumaban al FA, y que tenían en los Estatutos y la Declaración de Principios el marco reglamentario, en unidad, encarar la gran tarea de romper la dinámica de Blancos y Colorados.
La representación y altos cargos de gobierno de la fuerza política eran ocupados por independientes, y las candidaturas comunes eran ejercidas por frenteamplistas independientes. Equilibraban las fuerzas y conseguían los consensos imprescindibles.
Quizás la primera candidatura común identificada con un ciudadano frenteamplista que pertenecía a un partido integrante del FA fue la Tabaré Vázquez. También rompió la independencia de la Presidencia del FA, en la sustitución del Gral. Seregni.
A partir de allí, se aceptó la figuración por el FA de personas afiliadas a un grupo.
El otro elemento fundamental es la comparecencia a las elecciones, necesariamente para ir con una lista, se volvió necesario pertenecer a un grupo político, y no solo a ser frenteamplista. El advenimiento al gobierno del FA llevó también a que se constituyera el gobierno mediante acuerdos de cargos representando a grupos dentro del FA.
Ese proceso llevó a que la condición de independiente dentro del FA fuera muy difícil de llevar porque dificultaba comparecer electoralmente y mucho más a los cargos de gobierno.
En este proceso, y en distintas etapas vimos a grandes compañeros independientes fundar grupos políticos dentro del FA, caso de Danilo Astori y Mariano Arana.
Hoy estamos en la decisión de elegir candidatos a las intendencias y municipios, para lo cual se busca en la sociedad personas que representen al FA frente al electorado, y que especialmente representen bien a todos los frenteamplistas para que los apoyen con fuerza y convicción, que gobiernen en los principios frenteamplistas con altura ética, pero que deben ser capaces de atravesar el dificultoso camino de la aprobación en la interna de la fuerza, que está marcada por el peso interno de los grupos políticos y casi nada de los independientes. Y hasta se llega desconfiar de esta postura política internamente.
En FA enfrenta la dificultad adicional de tener una conformación que proviene de una elección interna propia en la cual se obtienen los lugares por listas de grupos, o por representación de los Comités de Base-los cuales también reflejan esa distribución-, entonces, cómo pueden pesar los independientes. Se ven obligados a insertarse en un grupo político. A su vez, también el peso político de los grupos del FA cambia en la Internas Nacionales, y en la general de octubre; o sea hay tres distribuciones de fuerzas que son diferentes. En los partidos tradicionales esa realidad se dirime en una sola elección y se representa en la Convención Departamental, que en el caso de FA no tiene peso.
Así, entonces, los candidatos que lleve el FA deben provenir de los grupos políticos mayoritarios y la calidad de independiente no ayuda a esa lógica, sino que tiende a diluirla y a desaparecerla, siendo que hoy 53 años después, la mayoría de los adherentes al Frente van de una lista a otra en cada elección y son frenteamplistas a secas.
De ahí la pregunta: ¿Cuál es el papel de los Independientes en el Frente Amplio?