10 de February del 2024 a las 22:05 -
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Tempus Veritati 
La trágica muerte del Presidente Sebastián Piñera el martes 6 de febrero, trajo consigo un desfile insospechado de declaraciones del Presidente Gabriel Boric y de varios de sus ministros, así como de parte del oficialismo

(escribe prof. Alejandro Carreño T.) . Declaraciones impensadas hace solo algunos días, en las que la figura del dos veces Presidente de la República, adquiría ribetes de un personaje absolutamente desconocido hasta ese minuto, repleto de virtudes democráticas y humanas ignoradas hasta ese entonces por La Moneda. La sociedad se sorprendió, la prensa se sorprendió y los políticos se sorprendieron.  

De repente, en ese segundo crucial que separa la vida de la muerte, el Presidente Piñera se les aparecía a sus detractores como un hombre bueno, un político democrático y respetuoso de los derechos humanos.  Es cierto que la muerte tiene el poder de transformarnos a todos en generales, pero nunca había visto, ni sabido, que cambiase radicalmente las virtudes de un hombre al punto de parecer un perfecto descocido, que se comenzaba a conocer luego de saberse la noticia de que el helicóptero que piloteaba se lo había llevado al fondo del lago Ranco. La Moneda, con Boric a la cabeza, descubría a Sebastián Piñera.  

“Fue un demócrata desde la primera hora” y “buscó genuinamente lo que él creía que era lo mejor para el país”, fueron parte de sus primeras declaraciones el mismo día de la tragedia. Pero en septiembre de 2021, el candidato presidencial por Apruebo Dignidad, diputado Gabriel Boric, amenazaba: “Señor Piñera, está avisado, se le va a perseguir por las graves violaciones a los DD.HH. cometidas bajo su mandato”. El problema es saber cuál Sebastián Piñera está, realmente, en la conciencia del Presidente Boric: El “demócrata desde la primera hora” o el “violador de los Derechos Humanos”. 

La duda se acrecienta más con sus palabras de ayer viernes: “Despedimos a un político que desde sus convicciones e ideas sirvió con amor a la patria y trabajó tenazmente por verla crecer y progresar”; “Las querellas y las recriminaciones fueron, en ocasiones, más allá de lo justo y razonable”; “Esto me permite afirmar que Sebastián Piñera fue un hombre que siempre puso a Chile por delante, que nunca se dejó llevar por el fanatismo ni el rencor. Todos quienes estamos en política debiéramos tomar nota de estas virtudes en estos días”. ¿Fue necesaria la muerte de Sebastián Piñera para que Gabriel Boric comprendiese ahora cómo era el fallecido presidente? Tempus Veritati. 

El panegírico de Boric continuó así: “Defendió ideas diferentes a las de nuestro sector y también tuvo una interpretación del estallido social del dos mil diecinueve, que fue diferente a la mía y actuó en ocasiones de una manera con la que discrepé, pero usando siempre, repito, siempre los mecanismos de la democracia y la Constitución”. Curiosas reflexiones las del Presidente Boric, y de muchos de quienes hoy lo acompañan en La Moneda. Y contradictorias con su pasado reciente que demonizaron la figura del Presidente Piñera. Y lo persiguieron y lo atacaron brutal y groseramente. Tempus Veritati. 

“Nunca dudó en condenar las graves violaciones a los DDHH en nuestro país”. Es cierto. Nunca lo hizo. Pero vimos cómo Gabriel Boric sí cuestionó el espíritu democrático del Presidente Piñera, y muchos de quienes hoy lo acompañan en el gabinete, como Camila Vallejo, también. Fue una persecución masacrante. Para esta ministra comunista que se “avergonzaba del fallecido presidente” (15-4-20), que “violó derechos humanos” (8-11-21) y “tiene las manos manchadas con sangre” (12-12-2019), ahora “reconoce” también que Piñera “contribuyó desde su visión, evidentemente, a generar los acuerdos para hacer avanzar el país”. Tempus Veritati. 

Francamente, el discurso del Presidente Boric, apologético, laudatio insospechado, para referirse a la figura del fallecido Presidente Piñera, fue la consagración de una conciencia que debió luchar contra todos sus demonios internos, para rescatar desde el fondo de ella, tantos y tantos loores que sembraron legítimas dudas sobre la veracidad de sus sentimientos, más allá de los aplausos agradecidos de familiares y políticos afines a Sebastián Piñera. Por eso, terminado el Funeral de Estado, con todos sus protocolos republicanos, viene el tiempo de la reflexión de lo que se dijo y no se dijo. De la puesta en escena de un Solemne Acto Republicano. 

Tempus Veritati. Ha llegado el tiempo de las verdades. Las del Presidente Sebastián Piñera siempre fueron: fue un demócrata, que respetó los derechos humanos y amó Chile. Las del Presidente Gabriel Boric permanecen en el laberinto de la duda, de la contradicción, de la retórica apologética e hiperbólica. 

Tempus Veritati. 

 

  

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