El domingo 2/4/23 les conté en Facebook y diario Acción que mi gatita Bety fue brutalmente atacada por dos perros que pasaron por mi casa junto a su dueña sin collar ni cadena.
Uno era marrón y el otro era negro, ambos eran medianos.
Mi gatita se encontraba dentro del jardín frontal de mi casa, está cercado y a más de un metro de altura de la vereda.
Los perros salvajemente invadieron mi propiedad y la atacaron de forma tal que dos días después murió.
La mujer que iba junto a los perros nada hizo para detenerlos, mitigar el daño, o ayudarnos cuando el mismo ya estaba causado.
Siguió plenamente indiferente caminando con su celular en la mano mientras mi gatita con los agujeros de sus colmillos en la garganta, la mandíbula quebrada y sumamente golpeada se debatía por respirar y mi nena lloraba desconsolada preguntándome porqué nos pasa esto si nuestros animales no molestan a nadie.
Mis veterinarios llegaron enseguida y procuraron hacer todo por salvarla, pero ella no toleró las lesiones que le causaraon y se despidió de la vida.
No murió en el calor de su hogar, no estaba enferma, a mi Bety le arrebató la vida la imprudencia de la tenedora de estos perros.
En un principio dirigí mi publicación con el fin de que todos, pero principalmente ella reflexionara sobre el dolor que causó y pudo haber evitado.
Fueron muchas las personas que se solidarizaron y compartieron sus experiencias de cómo han padecido caídas, morderuras, ataques, lesiones y han perdido mascotas a raíz de la tenencia irresponsable de otros.
Pero en concreto, muchas han vivido estas experiencias por parte de estos mismos perros.
Muchas de ellas han radicado la denuncia como yo lo haré ante las autoridades del INBA.
¿Cuánto daño más tienen que causar para que se tomen medidas?
El martes fui a buscar el cuerpo de mi gatita.
Volvió a mi jardín, y ahora evidentemente del lado contrario del césped.
Sobre ella planté margaritas, para que de alguna forma reciba el sol que buscaba cuando la mataron.
Cuando mi hija preguntó por ella le dije: Bety se transformó el flor, para tratar de apaciguar su dolor.
Sé que muchos pensarán que fue sólo una gata, pero para mí y mi familia fue un ser amado y como todo ser amado dejó un enorme vacío, sobre todo de la forma que se fue.
Pero este vacío puede recaer sobre cualquiera cuyo camino se cruce con esta u otras personas que tienen animales de forma totalmente imprudente, sin tomar ningún tipo de cuidado o responsabilidad por ellos.
Tomemos acción como sociedad para que la ley de Tenencia Responsable se aplique efectivamente.
Todos aquellos que hayan sufrido una situación similar deben denunciar y completar en formulario en el INBA.com.uy para que la situación sea abordada.
Más aún cuando se viene repitiendo una y otra vez.
"Para que el mal triunfe solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada", Edmund Burke.