22 de November del 2022 a las 21:01 -
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Los “buenos modales” de Álvaro García Linera
Al final, el discurso de los comunistas y de estos teóricos del marxismo no ha modificado un ápice desde sus orígenes, pues el mal siempre está en los otros, nunca en ellos.

(escribe prof. Alejandro Carreño T.) Álvaro García Linera es un personaje reconocido de los presidentes izquierdistas latinoamericanos como Alberto Fernández, Gabriel Boric y, por supuesto, de Evo Morales, de quien fue su vicepresidente y su mentor durante la extensa permanencia en Palacio Quemado (2006-2029), como resultado de los continuos “ajustes” a la Constitución para perpetuarse en el poder. García Linera es un ideólogo marxista e indigenista que aboga por el fin del neoliberalismo y su reemplazo por un estado totalitario administrador absoluto de la vida social. Es un referente también de varios líderes izquierdistas españoles, como Pablo Iglesias de reciente paso por Chile.
En el caso específico del presidente chileno, hay un reconocimiento explícito de su lealtad al pensamiento del marxista, según se lee en el medio digital boliviano Brújula Digital del 23 de enero de 2022. “El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, afirmó en una entrevista con BBC Mundo que tiene una cercanía ideológica con el exvicepresidente e ideólogo del MAS, Álvaro García Linera, y que quiere trabajar "codo a codo" con el presidente Luis Arce”. La fuerza con que el Presidente Boric, el Frente Amplio y el Partido Comunista apoyaron el fallido estado plurinacional que ocupaba numerosísimas páginas de la rechazada y totalitaria Constitución, tiene sus raíces en las teorías indigenistas de García Linera, uno de los referentes indiscutidos del proceso constituyente boliviano.
Estuvo en Chile invitado por la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), como conferencista en el seminario Neoliberalismo y Derechos Humanos. Debates desde la teoría crítica latinoamericana. Para los propósitos de esta columna nos interesan sus declaraciones respecto del panorama político de Chile, específicamente en lo que respecta al fracaso del gobierno del Presidente Boric el 4 de septiembre pasado, que significó la derrota del Apruebo al proyecto constitucional presentado por la izquierda radical, y la pérdida del capital político del Presidente que se irguió desde el primer momento como vocero del Apruebo.
Consultado por el aplastante triunfo del Rechazo, García Linera respondió: “Esto no es novedad, los medios de comunicación siempre han sido conservadores, eso viene desde el macartismo. En Bolivia tuvimos una campaña de demonización donde decían que te iban a quitar las casas, el derecho a educar a los niños y que iban a reconvertir las iglesias. Este ambiente mediático muy adverso que envenena el proceso no se inventó acá. La novedad es cómo se enfrentó eso. Y creo que la salida de enfrentarlo con buenos modales fue un gran error”. Como todos los ideólogos izquierdistas radicales, García Linera culpó al “ambiente mediático” que “envenena el proceso”. 
Los medios de comunicación son el demonio y como tal practican “una campaña de demonización”. Es decir, la izquierda no pierde porque sea mala, o porque sus teorías permanecen alejadas de la realidad que vive el ciudadano común y corriente en su día a día, sino porque es demonizada por la prensa capitalista que solo miente y crea “fake news” como hoy se les llama. O sea, ningún sentido de la valoración justa y democrática. Con todo, estas declaraciones hasta se le pueden perdonar al exvicepresidente boliviano. Al final, el discurso de los comunistas y de estos teóricos del marxismo no ha modificado un ápice desde sus orígenes, pues el mal siempre está en los otros, nunca en ellos.
Lo que no puede perdonarse es su abierta declaración al uso de la fuerza para enfrentar lo que él considera el demonio que envenena el proceso, declarando derechamente su aversión al proceso democrático que se expresa en las urnas: “Este ambiente mediático muy adverso que envenena el proceso no se inventó acá. La novedad es cómo se enfrentó eso. Y creo que la salida de enfrentarlo con buenos modales fue un gran error”. ¿Cómo habría que enfrentarlo? No lo dice, pero a buen entendedor pocas palabras: controlando los medios, haciendo desaparecer a aquellos que les incomodan, porque a las ideologías extremas cualquier denuncia, cualquier información que revele su intolerancia, su fanatismo o su corrupción, es peligroso para el régimen.
La libertad de prensa está en peligro. Y la democracia también. 


 

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