26 de October del 2022 a las 10:52 -
Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone
Elecciones brasileñas. Claves del triunfo o la derrota
Los indecisos y el voto religioso son las otras claves relevantes de estas elecciones

(Escribe  prof.Alejandro Carreño T.)  A escasos días del día “D”, Brasil se encuentra sumergido en una de las contiendas electorales más reñidas y violentas de su historia. Con ataques frontales no solo de los candidatos, el expresidente Luis Inácio Lula da Silva y el actual Presidente Jair Bolsonaro, sino también de sus simpatizantes que, como en una guerra, utilizan todos los medios para exterminar al enemigo. Pero no será la violencia la que decidirá el próximo presidente del gigante latinoamericano, sino las urnas. Y las urnas suelen dar sorpresas, más aún cuando el país se encuentra en un estado de polarización pocas veces vista en su historia política.
Aunque Lula, el hombre que cimentó su carrera política desde el liderazgo obrero-metalúrgico, tiene una leve ventaja en las encuestas por sobre Bolsonaro, el hombre-militar, debe recordarse que las encuestas son una cosa y la realidad otra bien diferente que puede perfectamente alterar el pronóstico que ya es bastante incierto. Cómo soslayar, por ejemplo, el ausentismo de 32 millones de electores de la primera vuelta. Una realidad de peso, sin duda, aunque es sabido que en las segundas vueltas aumenta el ausentismo, sobre todo de las clases más populares. 
Pero es probable, dada la polarización de la sociedad, que muchos de estos millones de ciudadanos sí vayan a votar en esta segunda vuelta. Aquí se encuentra la primera clave del triunfo o la derrota. De quienes no votaron en la primera vuelta, 16,4 millones corresponden a territorio bolsonarista, en cuanto que 15,9 millones a las regiones donde ganó Lula. ¿Qué pasará con estos electores ausentes de la primera vuelta? ¿Cuántos de ellos irán a las urnas esta vez? Difícil que haya traspaso de uno a otro por la naturaleza socioeconómica de cada grupo. Por lo tanto, si un porcentaje alto de estos números decide votar, puede inclinar la balanza para un lado u otro.
Una segunda clave del triunfo o la derrota tiene que ver con el rechazo que generan ambos candidatos, antípodas ideológicos de la política nacional, no tanto porque sus pensamientos sean extremos, a pesar de que Bolsonaro está más cerca del radicalismo de derecha que Lula de un radicalismo de izquierda, sino porque ambos candidatos despiertan odiosidades vinculadas a cuestiones morales que la sociedad suele no perdonar (45% Lula y 48% Bolsonaro, según la encuestadora Ipespe del martes 18 de octubre). Bolsonaro es un misógino inveterado, un racista consumado y un desfachatado del lenguaje. Su manejo, además, de la pandemia, lo situó entre los mandatarios más irresponsables a la hora de enfrentar la crisis del Ccovid-19. Lula, por su parte, está asociado a la red más grande de corrupción que conmocionó no solo Brasil, sino que tuvo repercusiones en varios países latinoamericanos. Estuvo en la cárcel 580 días.
Los indecisos y el voto religioso son las otras claves relevantes de estas elecciones. Los indecisos son una lotería de cerca de 17 millones. Una lotería que sin duda puede premiar a uno u otro. Respecto del voto evangélico, Bolsonaro se ha hecho fuerte en ese sector religioso. Pero Lula, sagaz, se ha acercado con propuestas como su rechazo al aborto, y en una carta denunció las mentiras del cierre de iglesias, así como la apertura de baños unisex en escuelas de educación básica y jardines infantiles. Es decir, quemando sus últimos cartuchos para atraer el voto de una colectividad religiosa que sí puede inclinar la balanza en las urnas.
En cinco días más el mundo conocerá al próximo presidente de Brasil, un país de este continente que gravita por su economía y tamaño en la marcha del planeta. La izquierda latinoamericana está esperanzada en el triunfo de Lula, pero Lula no es Fernández, Maduro, Castillo o Boric. Es más que todos ellos juntos. Tiene trayectoria política y se encuentra lejos del radicalismo de los presidentes mencionados, y otros. Bolsonaro, por su parte, dejó de ser un “aparecido” en la política y sus votantes hicieron de él una figura que, guste o no, llegó para quedarse. El bolsonarismo ya es una realidad política en Brasil.
Domingo 30 de octubre. El día “D” dejará de serlo y el país de Pelé tendrá su nuevo presidente.


(*) foto Telam.

(430)


COMENTARIOS

Quiere comentar esta noticia?

* Campos obligatorios
* Nombre:
* Correo Electrónico:
* Comentario:
* Caracteres
WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux