22 de September del 2022 a las 14:52 -
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Profesor
Cada 22 de setiembre se conmemora el Día del Maestro. El 21 fue el día del estudiante. El 22 de octubre está dedicado a maestros, catedráticos y profesores. A propósito de la fecha compartimos la siguiente reflexión.

(escribe prof.Alejandro Carreño T.)  Palabra relegada al diccionario, cuyo destino social se pierde en la incomprensión y la abulia de una sociedad impaciente, consumista y exitista. Vives, tal vez, el peor momento de tu magisterio, saqueado por la agresión física y verbal de una sociedad que te discrimina, y vilipendia tu labor profesional porque “no eres más que un profesor”.

En una sociedad cuyos valores fueron cambiados por números, tu misión esencial para ser aceptado por ella consiste en transformar la educación en números, sin que deba importarte ni mucho ni poco la decencia de estos números. No pienses, por lo mismo, en valores ni humanidad, pues no debes intervenir en la formación valórica de tus alumnos.

Es su entorno familiar el encargado de impartir normas y educación a tus discípulos. Tú solo fabrica resultados, como si estuvieses construyendo una pared. Pega ladrillos, hartos ladrillos diarios, porque esto es lo que cuenta para tu bienestar social. No te preocupes si la pared quedó algo torcida. Nadie te reprochará nada. Ya vivimos en una sociedad torcida.

Pero sé que no me escucharás. Me alegro de que así sea. Sé que no sirves para pegar ladrillos, porque eres un albañil de otra naturaleza, que día a día lucha por levantar los difíciles muros del alma de un niño. Tu magisterio no es comprendido porque lo que haces es intangible como los sueños. Porque entiendes que estos niños no son números ni ladrillos.

Sé que en tu mundo interior, hecho de sueños de profesor, ves crecer a tus alumnos y los encuentras en cualquier lugar, incluso en tus sueños, convertidos en hombres de bien, ciudadanos útiles a la sociedad y a su país. Los ves decididos en su lucha sana y vigorosa por la vida. Pero, por sobre todo, los ves hombres con un profundo sentido de lo humano.

Es el sueño de todo profesor, desde el humilde profesor de escuela rural al más afortunado de los profesores de los colegios con nombre y tradición. Sin distinción, porque un niño o un adolescente lo es sin importar su cuna. Porque en todos ellos es necesaria tu presencia, para que los escuches y los orientes. Y les des esa palabra amiga, que muchas veces, no encuentran ni en sus propios hogares.

Tu vida es un apostolado sin fronteras, sin razas, sin religión. Perteneces al mundo, aunque el mundo no te pertenezca y te ignore en su desidia. Lo dijo la incomparable Gabriela Mistral hace ya tanto tiempo, en su bella Oración a la Maestra: “¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra”.

Tú eres ese maestro humilde en la más conmovedora misión de los hombres, abrazado a principios que solo algunos practican. Predicas, como el Maestro, desde la humildad de tu palabra, un mundo mejor. Por eso, no cualquiera puede ser un profesor. No basta con tener un título para serlo. Un título, el que sea, lo tiene cualquiera.

Pero ser profesor requiere de un alma iluminada por la comprensión, la tolerancia y la humildad. Sobre todo humildad: “No me instruyas, / vive junto a mí, / tu fracaso es / que yo sea / idéntico a ti”. Un alma profunda, como la de Humberto Maturana, pudo plasmar en su maravillosa “Plegaria del Estudiante”, lo que debe ser el profesor. Por eso, no cualquiera puede serlo.

Te han regalado un día para homenajearte. Yo te regalo todos los días de la vida, porque eres el mejor de todos los estudiantes. Porque te reinventas cada día como la aurora y el ocaso. Porque eres, simplemente, un Profesor.

 

(*) artículo publicado originalmente en Diario El Longino (ex Diario 21)- 16/10/2016

 

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