08 de September del 2022 a las 11:20 -
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Voces latinoamericanas frente a la derrota del Apruebo
Pero el pueblo chileno dijo no. El pueblo de Chile dijo “Apruebo el Rechazo”. Y habló golpeado, claro y sin rodeos: de las 346 que forman el padrón electoral del país, 338 votaron Rechazo.

(escribe prof.  Alejandro Carreño T.) La izquierda latinoamericana se aprontaba para colgar otra estrellita con sus consignas, en su diario mural político del continente. Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Nicaragua, Perú y Venezuela miraban a Chile como el nuevo aliado que entraría al grupo con poder absoluto, como el que ostentan varios de los gobiernos de la región. Pero el pueblo chileno dijo no. El pueblo de Chile dijo “Apruebo el Rechazo”. Y habló golpeado, claro y sin rodeos: de las 346 que forman el padrón electoral del país, 338 votaron Rechazo. Dicho de otro modo, el Apruebo solo ganó en ocho comunas y perdió estrepitosamente en las dos regiones que le habían dado el triunfo a Gabriel Boric en las presidenciales de 2021: Región Metropolitana y Valparaíso.

Desastre total para el oficialismo instalado en La Moneda; desastre para la alianza izquierdista latinoamericana que esperaba un aliado que, con el tiempo, consolidase la estructura del poder como la de Maduro o de los Ortega-Murillo. No es que Gabriel Boric deje de ser un referente de la izquierda, pero ya no tendrá la fuerza que le daría una Constitución rígida y autoritaria. Más aún, hoy las purgas al interior del Gobierno ya comenzaron y fatalmente La Moneda, para sus pretensiones, deberá inclinarse hacia la centroizquierda, o sea, hacia el bando que acaba de derrotarlo en las urnas, en busca de acuerdos que le permitan gobernar los tres años y medios que le restan de mandato.

El fracaso de la Convención y del Presidente Boric, unidos por una Constitución destrozada por el voto popular, generó de inmediato reacciones diversas en nuestro continente. Como era de esperarse, Nicolás Maduro se hizo presente el mismo día lunes con palabras que demuestran su plena ignorancia respecto del proceso político chileno: “Al proceso chileno le cortaron las alas desde el viejo Congreso de Piñera, nunca en Chile se convocó un proceso originario, soberano, plenipotenciario. Le cortaron las alas temprano. Lo llenaron de limitaciones y al final convocaron a una convención constitucional”. ¿Ignora el dictador que Piñera se pasó la presidencia esquivando acusaciones constitucionales?

En realidad, Maduro habla tantas necedades como “nunca en Chile se convocó un proceso originario, soberano”, y le suma “plenipotenciario”. ¿Sabe qué significa “plenipotenciario”? La Convención Constitucional y los constituyentes tuvieron todo el poder y la autonomía que la ley les otorgó. Tampoco se les privó de un generoso dinero público: 68 mil millones de pesos costó el proceso constituyente. Dinero que, a la luz del resultado del Plebiscito de Salida, se lo farrearon dándose gustitos, teniendo privilegiados sueldos, viáticos que jamás soñaron, muchos asesores y presentando al país una Constitución rechazada sin contemplaciones. Entonces, señor Maduro, ¿por qué no se calla, y deja que los chilenos resolvamos nuestros problemas?

Por su parte, el Presidente Gustavo Petro, de Colombia, quiso también estar a la altura de Maduro, aunque de modo bien escueto: “Revivió Pinochet”. Primero, señor Petro, la Constitución que rige en Chile es la que lleva la firma del Presidente Ricardo Lagos Escobar, del año 2005. Así que, si Pinochet revivió en su conciencia, debe ser por su pasado tenebroso como militante del M-19. ¿Recuerda su alias?: “Aureliano”. Segundo, lo que el pueblo abrumadoramente rechazó el 4 de septiembre fue la Constitución presentada por la Convención Constitucional. La derecha, de la cual no formo parte, no fue más que otra de las tantas oposiciones que esta fallida Constitución Política tuvo desde sus orígenes. Por último, Pinochet representa el pasado que significó el terror, la tortura y la muerte. No el futuro que anhelamos, y por el que rechazamos el texto constitucional presentado.

Una postura bien diferente a la asumida por el expresidente Evo Morales: “Saludamos la vocación democrática del pueblo chileno que participó pacíficamente en el referéndum constitucional. No todos los procesos constituyentes son fáciles. La lucha de los pueblos por inclusión, solidaridad y dignidad continuará mientras exista injusticia y desigualdad”. Inteligente y mesurado. Estar fuera del poder normalmente ilumina a los políticos y los hace más empáticos y reflexivos.

Latinoamericanos: Chile rechazó una Constitución que lo encaminaba hacia un totalitarismo del que difícilmente escaparía. Queremos un futuro sin extremos, sin radicalismos, sin maximalismos ni progresismos fuera de nuestra realidad democrática. Nuestros legítimos derechos de personas y ciudadanos y nuestros bienes naturales deben estar preservados en una Carta Magna con la que todos los chilenos nos sintamos identificados.

Por eso el abrumador triunfo del Rechazo.

 

 

 

 

(*) foto elperiodico.com/

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