05 de September del 2022 a las 23:43 -
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Chile dijo “Apruebo el Rechazo”
Puede parecer un problema complejo para el lector latinoamericano. O incomprensible como mínimo. Sin embargo, para el chileno el Rechazo significó una mirada reflexiva sobre lo ocurrido durante todo este tiempo con los constituyentes, con el texto constitucional y con el propio gobierno del Presidente Boric.

(escribe prof. Alejandro Carreño T.) Terminó un ciclo que comenzó con el Acuerdo por la Paz Social y nueva Constitución, el 15 de noviembre de 2019, del que no participó el Partido Comunista. El 24 de diciembre de ese año se publica la Ley 21.200 que autoriza el Plebiscito para la Nueva Constitución, promulgada por el Presidente Sebastián Piñera el 23 de diciembre del mismo año. Al año siguiente, el 25 de octubre se realizó el Plebiscito Nacional 2020, convocado para el 26 de abril, pero postergado por causa del Covid. Se le preguntó a la ciudadanía si concordaba con una nueva Constitución. El resultado fue abrumador para el Apruebo: 78, 28 %. El Rechazo obtuvo 21,72 %.

Ayer domingo Chile votó la Constitución presentada por los constituyentes en el llamado Plebiscito de Salida, que determinaría si el país adoptaba lo hecho por los exconstituyentes o continuaba con la Constitución de 2005 firmada por el Presidente Ricardo Lagos Escobar. En una elección que contó con más de trece millones de votantes, la ciudadanía eligió por amplísima mayoría la opción Rechazo: 61,87 %. En cuanto que Apruebo solo obtuvo 38,13 % de los sufragios. ¿Cómo se comprende que lo que el pueblo decidió el 25 de octubre de 2020 también por amplia mayoría, dos años después el mismo pueblo haya rechazado la nueva Constitución?

Puede parecer un problema complejo para el lector latinoamericano. O incomprensible como mínimo. Sin embargo, para el chileno el Rechazo significó una mirada reflexiva sobre lo ocurrido durante todo este tiempo con los constituyentes, con el texto constitucional y con el propio gobierno del Presidente Boric. Fue, por lo tanto, un triple Rechazo: a estos constituyentes, a la Constitución presentada por ellos y a la figura del Presidente y su ministerio, más preocupados de hacer campaña, primero por la Convención y luego por la Constitución que fue votada ayer, que de gobernar el país.

Chile les pasó la cuenta a quienes por un año conformaron la Convención Constitucional. El país rechazó su agresividad, la arrogancia con que se plantaban frente a los micrófonos, la vulgaridad de sus actos, la desfachatez de sus acciones, el gasto exorbitante del dinero público, sus presentaciones circenses. En fin, Chile rechazó su mediocridad, su absoluta falta de idoneidad para ocupar un puesto de tanta relevancia y compromiso histórico con el país. Los constituyentes se alejaron de las instituciones, de la democracia y de los valores republicanos que para los chilenos son valores que han forjado su ser ciudadano.

Como era de esperarse, la Constitución presentada dividió a los chilenos, creo odiosidades con sus privilegios descarados a los pueblos originarios. Numerosos artículos dan cuenta de ello y de la división política y territorial de Chile. Inventó justicias paralelas, invadió la vida particular de los ciudadanos. Era, en realidad, una Constitución que encaminaba al país hacia una dictadura comunista. Sus defensores hablaban de justicia, de equidad, de principios, de valores, pero, en realidad, nada de esto está presente en la Constitución rechazada. Una Constitución que exacerbó la convivencia nacional y que algunos constituyentes quisieron imponer de cualquier manera: “Si no la lee entera, porque puede ser una lata, lea los derechos” (Daniel Stingo, uno de sus más fieros defensores).

Por último, el Rechazo significó la desaprobación de la persona del Presidente Boric y de su gabinete. No deja de ser curioso que el porcentaje del Apruebo es semejante al porcentaje de aprobación del Presidente que ha oscilado entre el 36 y el 38 % desde que asumió la presidencia. El Presidente se entregó en cuerpo y alma, primero a la Convención y luego a la Constitución. Se convirtió en su jefe de campaña y ligó su destino al destino de la Convención y su pésima Constitución. Relación que, por lo demás, lo hicieron personeros del Partido Comunista y el ministro Giorgio Jackson, entre otras figuras del oficialismo.

El Rechazo significó el fracaso de los constituyentes, el fracaso de la Constitución presentada y el fracaso del Presidente Boric. ¿Qué se viene ahora para Chile? Es tema de otra columna, pero, de momento, puedo afirmar que lo que necesitamos los chilenos es el fin de la polarización, que el oficialismo y la oposición entiendan la necesidad de hacerlo mejor, que los extremos que representan el Partido Comunista y el Frente Amplio deben terminar. Estos partidos deben comprender que no son bienvenidos en sus propuestas alejadas de la realidad ciudadana del chileno, que ama la paz y la democracia.

Chile es un buen país. Un lindo país. En él caben todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Los extremistas deben entender esto de una vez por todas.

Chile votó ayer por estos principios. Eso significó el RECHAZO de ayer.

 

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