07 de August del 2022 a las 10:57 -
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Brasil y la polémica por el voto electrónico
egún el Tribunal Superior Electoral son 156.454.011 electores, el número más alto de la historia del país, cuya población aproximada de este año 2022 es de 217 240 060 habitantes.

(escribe prof. Alejandro Carreño T.) A dos meses de la primera vuelta de las elecciones brasileñas (2 de octubre), el país vive la efervescencia de la campaña electoral no solo presidencial, también de gobernador, senador, diputado federal y diputado estadual y, en el caso del Distrito Federal, DF, diputado distrital. Es decir, una elección múltiple que modificará, sin duda, el actual panorama político del país. ¿Cuántos brasileños podrán votar en estas elecciones? Según el Tribunal Superior Electoral son 156.454.011 electores, el número más alto de la historia del país, cuya población aproximada de este año 2022 es de 217 240 060 habitantes.

En medio de todos estos números que apabullan a cualquier país del mundo, el voto electrónico aparece como el “problema de la campaña”, porque nuevamente se ha puesto en tela de juicio su transparencia, como ya ocurrió en el pasado. Incluso el Presidente Jair Bolsonaro aun triunfando en las elecciones de 2018, lo cuestionó duramente durante toda la campaña, tal como lo ha hecho en esta. Sin embargo, nada indica que haya habido cualquier acto ilícito que demuestre alguna irregularidad en su aplicación. Con todo, la polémica ha escalado y se encuentra ahora en las mismísimas Fuerzas Armadas.

Por un lado, las Fuerzas Armadas; de otro lado, el Tribunal Superior Electoral (TSE). Conflicto que se arrastra desde el año pasado cuando algunos militares pusieron en duda el voto electrónico que rige en Brasil desde 1996, y abogado por el voto de papel. De hecho, el actual candidato a la vicepresidencia del candidato Jair Bolsonaro, general Walter Braga Netto, pero ministro de Defensa en 2021, legitimó la polémica sobre el voto electrónico y la consecuente implementación del voto impreso. Y Braga Netto, como ministro de Defensa, hizo amenazantes declaraciones que, sin duda, los brasileños recuerdan muy bien.

Según el diario O Estado de São Paulo, citado por El País de España del 23 de julio de 2021, en un mensaje al presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, el general amenazó la realización de las próximas elecciones: “le pidió que avisara, a quien le pudiera interesar, que no habría elecciones en 2022 si no se implantaba el voto impreso y auditable” (https://elpais.com/internacional/2021-07-23/los-militares-brasilenos-se-suman-a-la-embestida-de-bolsonaro-contra-el-voto-electronico.html). Braga Netto negó el envío del mensaje, pero no la institucionalización del voto impreso. Un año después, y ad portas de las nuevas elecciones, la Justicia Electoral y los militares, o parte de ellos, se enfrentan en torno al voto electrónico y su transparencia electoral.

Hoy la polémica vive sus momentos más tensos. El mismo Congreso rechazó una enmienda constitucional para restablecer el voto impreso, y el TSE convidó a la Policía Federal y a las Fuerzas Armadas a participar de una comisión de transparencia, la que no tuvo mucho éxito, pues los militares presentaron un documento con 88 preguntas que a su juicio podrían vulnerar la pureza de la elección electrónica. Por cierto, el TSE respondió cada una de las preguntas y defendió la seguridad del proceso. Incluso la propia Policía Federal expresó que nunca se había vulnerado la legitimidad de la votación en ninguna elección brasileña (Fuente: El Mercurio de Santiago de Chile del domingo 31 de julio de este año).

En medio de toda esta polémica por el voto electrónico se encuentra el Presidente Jair Bolsonaro que declaró que las Fuerzas Armadas “no tendrán un papel de espectadoras del proceso electoral”, opinión que fue respaldada de inmediato por Almir Garnier Santos, comandante de la Marina: “El Presidente de la República es mi jefe, mi comandante, tiene el derecho a decir lo que quiera”. Sin embargo, no todas las autoridades militares apoyan los dichos de Bolsonaro, como el presidente del Tribunal Militar Superior, Luis Carlos Gomes quien declaró que la Justicia Militar no debe interferir en las elecciones. “Tenemos una Justicia Electoral, ella es responsable de su funcionamiento”, declaró. Por cierto, de inmediato se levantaron las críticas de la oposición que acusaron a Bolsonaro de querer militarizar las elecciones.

Serán dos meses de acusaciones cruzadas entre los bolsonaristas y los lulistas. Lo cierto es que el voto electrónico ha dado pruebas irreprochables de su transparencia, no solo en Brasil. Basta recordar las elecciones estadounidenses en las que el Presidente Donald Trump movió todo su poder y su dinero para frenar una elección que tenía perdida, argumentando irregularidades en el funcionamiento del voto electrónico.  Algo semejante a lo que ahora argumenta Bolsonaro ante la derrota que le señalan todas las encuestas.

Pero el voto electrónico tiene en Brasil 25 años. Una larga experiencia electoral, sin manchas que lo ensucien y, a pesar de toda la polémica sobre él, tengo la certeza de que las elecciones brasileñas se llevarán a cabo con absoluta normalidad y tanto los militares como la sociedad respetarán la palabra de las urnas.

 

 

 

 

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