24 de May del 2022 a las 23:47 -
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Los convencionales chilenos y Moby Dick
Al igual que el capitán Ahab, los convencionales estaban cojos, pero a diferencia del épico ballenero, que reemplazó su pierna perdida en su lucha con Moby Dick, con un hueso de ballena para simbolizar su encuentro con el mítico cetáceo, estos hombres cojearon de la mente que es la peor de las cojeras.

(escribe, prof. Alejandro Carreño T.) El primero de marzo pasado escribí en este mismo medio (https://www.agesor.com.uy/noticia.php?id=56222) y en CoolTivarte (https://cooltivarte.com/portal/chile-la-convencion-constitucional-y-el-cuento-del-rey-desnudo/) , la columna “Chile: la Convención Constitucional y el cuento del rey desnudo”, en la que aludía al cuento XXXII del libro de don Juan Manuel, El Conde Lucanor: “Y la Convención anduvo desnuda, muy postinera y emperejilada por la prensa y los medios sociales, que deslumbradas ante tanto lucimiento, nada decían de su desnudez que dejaba ver su cuerpo desordenado y deshilachado”. El tiempo pasó y los convencionales continuaron aferrados a su mundo imaginario en el que todo, a su juicio, era posible.

Como el capitán Ahab de Moby Dick, la legendaria novela de Herman Melville publicada en 1851, cuya contumacia lo llevó a la muerte junto con sus marineros, los convencionales, fatuos y soberbios, incapaces de percibir la realidad que indiferente desnudaron sus limitaciones, no solo intelectuales sino las del más mínimo sentido común, navegaron enceguecidos a su propia muerte y la de su remedo de cría constitucional. Una y otra vez se le dijo al capitán Ahab que luchar contra Moby Dick, La Ballena Blanca, acabaría con su ballenero Pequod en el fondo del mar.

Una y otra vez se les dijo a los convencionales que andaban desnudos; que los artículos conocidos de lo que sería la nueva Constitución rayaban en la absurdez y hacían peligrar la propia estabilidad de Chile. Perdieron la sensatez y, como el capitán Ahab, desoyeron las opiniones provenientes de personas eruditas que sí saben que una Carta Magna no es un tratado amorfo y despojado de cualquier vínculo con la realidad nacional, sino un documento que regula el funcionamiento de un Estado y las relaciones entre el poder que emana del Estado y la ciudadanía, así como las relaciones entre poderes, sin destruir el país.

Al igual que el capitán Ahab, los convencionales estaban cojos, pero a diferencia del épico ballenero, que reemplazó su pierna perdida en su lucha con Moby Dick, con un hueso de ballena para simbolizar su encuentro con el mítico cetáceo, estos hombres cojearon de la mente que es la peor de las cojeras. Su ceguera los obnubiló y creyeron que lo que ellos creían era la única verdad. Una verdad absoluta que negaba doscientos años de Historia de Chile, para fundar un Chile que nadie sabe dónde se encuentra.

El capitán Ahab era un experto ballenero, terco y épico. Los convencionales, salvo raras excepciones, no son expertos en nada. La propia madre del Presidente Gabriel Boric se los dijo con meridiana claridad (sugiero la lectura de mi columna “Declaraciones de una madre: Gabriel se inmoló para que esto resultase”, publicada en AGESOR, http://w3w.zonacharrua.com/noticia.php?id=57080, y en CoolTivarte, https://cooltivarte.com/portal/declaraciones-de-una-madre-gabriel-se-inmolo-para-que-esto-resultase/, los días 13 y 27 de abril pasado respectivamente).

 “Cuando empecé a ver que faltaba plata, que faltaba…, yo decía ¡pero cómo!, porque pensé que las personas que estaban integrando esto eran personas con conocimiento y tenían todos los talentos para poder realizar esta cosa tan importante, por la cual, al menos yo vi, que Gabriel se inmoló para que esto resultase”. La opinión de la señora Font, madre del Presidente, no difiere de la opinión que la sociedad a través de las redes sociales, y los medios en sus editoriales y columnistas, denunciamos y alertamos sobre el incierto destino del país que surgiría de una Constitución amorfa y totalitaria.

La guinda de la torta la puso el Secretario de la Convención, el abogado John Smok Kazazian, al preguntarle a la Presidenta de la Convención, María Elisa Quinteros: ¿Qué vamos a hacer con este circo, Presidenta? (https://www.biobiochile.cl/especial/una-constitucion-para-chile/noticias/2022/04/28/que-vamos-a-hacer-con-este-circo-el-microfono-abierto-de-secretario-de-la-convencion.shtml). Ciertamente el circo es la Convención que convirtió desde sus inicios un relato que debiera ser solemne, como la escritura de una Carta Magna, en un espectáculo circense.

 A diferencia de Moby Dick y su épico relato, la Convención simboliza la degradación de una Carta Magna que debiera ser el orgullo de toda sociedad democrática, pero que la ignorancia de la inmensa mayoría de convencionales y asesores, impregnada de odiosos fundamentalismos ideológicos y endiosamiento de minorías indígenas, escribió una Constitución separatista, para esta minoría, con el único propósito de eternizarse en el poder.

Una Constitución que, como lo han reconocido los propios convencionales “no es la mejor”.

No hay hueso de ballena para el cerebro humano.

 

 

(*) Ilustración aparecida en el libro "El hombre en el mar, o una historiade aventura marítima, exploración  y descubrimiento, desde las edades más tempranas hasta la actualidad" (1858) - dominio público-

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