20 de April del 2022 a las 10:18 -
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Perú: un castillo de naipes
“Cuando se mira el panorama político-presidencial de Perú no debiera extrañar a nadie que el castillo de Castillo se derrumbe inexorablemente”.

(Escribe prof. Alejandro Carreño T.) ¿Cómo se sostiene el castillo del Presidente Pedro Castillo? Recordemos que aunque ganó las elecciones de la segunda vuelta, el 6 de junio del año pasado, recién el 19 de julio el Jurado Nacional de Elecciones lo declara ganador con el 50.125 % de los votos (8.836.380) contra el 49.875 % de los votos obtenidos por Keiko Fujimori (8.792.117). Es decir, Pedro Castillo cuando llegó a Palacio Pizarro ya era un castillo de naipes que puede caerse en cualquier momento.  Ha ido de tumbo en tumbo y como esos monos de los parques de diversiones que se levantan una y otra vez luego de ser golpeados por niños y adultos, el Presidente Castillo se ha levantado también después de varios golpes. Pero él no es uno de esos monos de los parques de diversiones. Sin embargo, un día tal vez, no se levante más.

Lo que no debiera extrañarnos pues, recordemos también, que Perú ha tenido desde 2018 a la actualidad, cinco presidentes: Pedro Pablo Kuczynski (28 de julio de 2016 – 23 de marzo de 2018); Martín Vizcarra (23 de marzo de 2018 - 9 de noviembre de 2020); Manuel Merino (10 noviembre 2020 - 15 noviembre 2020); Francisco Sagasti (17 de noviembre de 2020 – 28 de julio de 2021); y Pedro Castillo (21 de julio de 2021 -). A ellos súmese Mercedes Aráoz quien, aunque fue juramentada como Presidenta del Perú, no llegó a asumir (Inicio del Mandato Nominal: 30 de septiembre de 2019; fin del Mandato Nominal: 1 de octubre de 2019).

Y como si  fuera poco lo anterior, tres expresidentes siguen presos (Alberto Fujimori, Ollanta Humala y  Pedro Pablo Kuczynski con arresto domiciliario. Otro se suicidó (Alan García), en cuanto que Alejandro Toledo está prófugo de la justicia. O sea, cuando se mira el panorama político-presidencial de Perú no debiera extrañar a nadie que el castillo de Castillo se derrumbe inexorablemente. De hecho, en algo más de ocho meses de gobierno ha tenido cuatro gabinetes. Más aún, el antecesor del actual primer ministro Aníbal Torres, el congresista Héctor Valer fue acusado por su propia hija de haberla golpeado a ella y a su madre, esposa de Valer, por lo que no obtuvo la aprobación de Congreso.

Pero Aníbal Torres ha balanceado aún más el castillo de naipes del Presidente al elogiar públicamente a Adolf Hitler por ser un gran impulsor del desarrollo alemán, provocando el malestar de las embajadas de Israel y Alemania. Como si no bastase ya tiene a su haber dos propuestas de sustitución. Sobre la segunda, el politólogo de la Pontificia Universidad Católica de Perú, Fernando Tuesta, declaró: “estamos delante de un gobierno, en primer lugar, minoritario, vulnerable, pero a su vez un gobierno que ha llevado a situaciones casi límites […]. Es un Presidente de la República con muchas limitaciones, que tiene un entorno familiar, amical, sindical, que han llevado al aparato del Estado a personas que no tenían los requisitos mínimos para ostentar el cargo” (La Tercera Domingo, 27 de marzo de 2022, p. 37).

A los tumbos Castillo mantiene su castillo de naipes, a pesar de que ya hay una propuesta del expresidente Francisco Sagasti de adelantar las elecciones mediante un proyecto de ley de reforma constitucional. A la luz de los acontecimientos que a diario remecen a Palacio Pizarro, es dable suponer que al Presidente le esperan aguas más que turbulentas, turbulencias de las que tampoco escapará el Congreso por sus constantes desaciertos a la hora de cumplir con su función legislativa, fiscalizadora y control político, que oriente el desarrollo económico, político y social del país.

Lo que sí está claro en todo este desacierto político peruano, es que cualquier persona no puede instalarse en los palacios presidenciales, amparados por un populismo y sentimentalismo que a nada conducen, pues no disponen de las más mínimas condiciones para gobernar un país (Mario Vargas Llosa, en entrevista a Reportaje de La Tercera Domingo de Santiago de Chile del 17 de este mes, tildó al Presidente Castillo de “absolutamente analfabeto”). Mal que, lamentablemente, se está apoderando de América Latina, siempre graciosa a la hora de improvisar y regalar ilusiones a su pueblo.

Latinoamericanos: cuidemos nuestras democracias, y no escuchemos los cantos de sirenas que por doquier nos llegan de las calles sin más talento que la fuerza de su violencia y las falsas esperanzas de líderes también de cartón.

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