07 de March del 2022 a las 13:59 -
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Centroizquierda chilena: convidado de piedra del Gobierno de Gabriel Boric
Pasado el jolgorio de la victoria, Gabriel Boric y sus asesores debieron pensar en su gabinete ministerial, sobre todo en aquellos que per se, son trascendentales. Es cierto que todos los ministerios son importantes pero, como en La granja de los animales, algunos animales son más iguales que otros

(escribe prof.  Alejandro Carreño T.) El “convidado de piedra” es un personaje de larga tradición en la literatura folclórica europea. En España se asocia al mito de don Juan,  libertino e irreverente, plasmado en la clásica obra de Tirso de Molina, El Burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), en la que es condenado al infierno, y en la no menos clásica Don Juan Tenorio (1844), de José Zorrilla, en la que es salvado del infierno por el amor de doña Inés.  Al convidado de piedra se le conoce también como “invitación al difunto”. Es en este punto donde entra en juego la centroizquierda chilena, difunta, pero salvada del infierno, como el don Juan de Zorrilla por, “¿el amor”?, de Gabriel Boric. Sí, porque esta centroizquierda había desaparecido hasta de la papeleta que escogería al futuro Presidente. Era, literalmente, un cadáver político, muerto por acuchillamientos internos, disfunción política y podredumbre moral. Las urnas le habían otorgado el certificado de defunción. Pero la realidad suele ser más sorprendente más que la literatura.

¿Cómo surgió esta “invitación al difunto”? Como todo moribundo, la centroizquierda sin excepción (Partido Socialista, PS; Partido Radical, PR; Democracia Cristiana, DC; Partido Por la Democracia, PPD y Partido Liberal, PL), en sus últimos estertóreos fue de rodillas a ofrecerse al Presidente electo, juraron lealtad y desprendimiento sin pedir nada a cambio. Después de tantas agonías, el forzado amor de Gabriel Boric fue rescatando a cada uno de sus miembros de su agónico estado, menos a la DC que, por más que su directiva se esforzó por llamar la atención quedó fuera de La Moneda. Ni siquiera un cargo de portero en algún ministerio obtuvo.  Pero los otros resucitados se encuentran muy bien instalados en el nuevo gobierno, tanto en los ministerios principales como en las subsecretarías. Este fue el primer paso.

¿Y, el segundo? Pero, antes, qué significa realmente “convidado de piedra”. De acuerdo con el Diccionario Americano (https://diccionarioamericanoorg.wordpress.com/el-equipo/), “El convidado o invitado de piedra es esa persona que precisamente no es bienvenida en una celebración, es esa que hubiésemos preferido que tuviera un infortunio que le impidiera asistir a la reunión. También es esa persona que hay obligación de invitar, pero no hay ganas de hacerlo”. Aquí conectamos con el segundo paso, trascendental a mi modo de ver. Pasado el jolgorio de la victoria, Gabriel Boric y sus asesores debieron pensar en su gabinete ministerial, sobre todo en aquellos que per se, son trascendentales. Es cierto que todos los ministerios son importantes pero, como en La granja de los animales, algunos animales son más iguales que otros (léase aquí: algunos ministerios lo son). Como Hacienda, por ejemplo, cartera que comandará Mario Macel, independiente cercano al PS, del gusto de moros y cristianos.

También independiente cercana al PS será la ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola. Y el crucial Ministerio de Defensa estará a cargo de la socialista Maya Fernández, hija del agente secreto cubano Luis Fernández Oña y nieta del derrocado Presidente Salvador Allende. Un árbol familiar como para tener en cuenta. ¿Qué papel desempeñará el Ejército bajo su batuta? Una preocupante incógnita. En otro ministerio de vital importancia para cualquier gobierno, Vivienda y Urbanismo, el ministro será el socialista Carlos Montes, un veterano de la política chilena con 75 años bien cumplidos. En fin, podríamos seguir nombrando otros ministerios, pero sugiero la lectura de mi columna “El Gabinete de Gabriel Boric”, publicada en CoolTivarte el 25 de enero de este año (https://cooltivarte.com/portal/el-gabinete-de-gabriel-boric/). ¡Curioso!, me dijo un amigo columnista cuando comentamos los cargos ministeriales. Curioso para nada, a mi juicio.

Hoy, sin la Democracia Cristiana, que no vive, sobrevive en la agonía, la centroizquierda estará también en el Gobierno, pero sabe que a regañadientes. Serán aquellas personas “que hay obligación de invitar, pero no hay ganas de hacerlo”. Los ministros del “antiguo régimen”, como peyorativamente se ha denominado al pasado político chileno (entre muchos de los aliados de Boric, como la desaparecida Lista del Pueblo, Frente Amplio, Partido Comunista y otros, existe la creencia de que ellos son los fundadores de Chile, que antes de ellos no existió nada), aportan su experiencia y conocimientos indispensables para ejercer tan altas funciones. Han vivido tiempos difíciles de una Historia compleja en vicisitudes. Y Gabriel Boric sabe que en su coalición no hay personas capacitadas para integrar un gabinete que augure buenos vientos para un barco difícil de comandar.

Su coalición es gente mayoritariamente joven repleta de ideales y sueños, salida de la calle y, por lo mismo, con una mirada muy general de la realidad, sin las competencias necesarias, en consecuencia, para navegar por aguas turbulentas. Una golondrina por ahí, no hace invierno. En gran medida, por lo tanto, en las manos de estos odiosos “convidados de piedra”, se encuentra la estabilidad de un país en crisis desde hace más de dos años. En los momentos en que escribo esta columna, domingo 6 de marzo, continúan los actos terroristas en el Sur, la quema de escuelas, de buses de la locomoción colectiva y amenazas de protestas por doquier, incluso para el día del cambio de mando, 11 de marzo (libertad para los presos políticos, léase vándalos delincuentes), solicitan.

A propósito, en plena campaña de las Primarias, se le preguntó al candidato comunista Daniel Jadue cuál sería el papel de la policía en las protestas. Muy suelto de cuerpo y de lengua declaró que bajo el gobierno de ellos (Boric o él), no habría necesidad de policías porque la gente estaría muy feliz y no provocaría desmanes. ¡Sin comentarios!

Este es el panorama con que se encontrará el Presidente Boric. Súmese a ello una Convención Constitucional que redacta una Constitución incongruente y totalitaria, y un Parlamento en el que no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras.

Espero que la experiencia política de este convidado de piedra, odioso “antiguo régimen”, sirva para aminorar las dificultades mayúsculas que esperan al gobierno de Gabriel Boric y frene las revoluciones totalitarias de muchos de sus aliados.

 

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