“Lo que hay que hablar es del rol de ANCAP” dijo Gerardo Rodríguez. El presidente de LA Federación Ancap (FANCAP) en diálogo con @gesor comentó que “cuando se definen las políticas de combustibles, no solamente se están definiendo lo que tiene que ver con las tarifas, sino que en las mismas tienen insertas decisiones de política económica y social. Por ejemplo el subsidio al supergas. Se dice muchas veces que tenemos el combustible más caro de la región, esa es una verdad a media. Tenemos el gas oil y la nafta más caros de la región, pero tenemos el supergas más barato. Y eso es porque está Ancap y porque hay un subsidio orientado a favorecer a los que menos tienen. También hay un subsidio al flete para que en Artigas, Salto, en Mercedes o en Montevideo paguemos el combustible al mismo precio. Eso a partir de la LUC, se tiene previsto que a partir del 10 de enero Ancap no invierta más 30 millones de dólares en el flete y que lo hagan las distribuidoras. Nosotros lo que decimos es que no va a venir ninguna multinacional a poner 30 millones de dólares de su bolsillo para que los uruguayos tengan una política de equidad social. Tengan la posibilidad de acceder a un servicio esencial, a la garrafa al litro de nafta al mismo precio en todo el país”.
Agregando más adelante “no sólo se tiene que hablar del precio del combustible sin tener en cuenta las políticas que hay detrás de eso. Lo que se quiere hacer con la LUC es mercantilizar esa mirada, transformar lo que es la lógica de la regulación, e incorporar el precio internacional de los combustibles al Uruguay”. Remarcando Rodríguez “cuando se empezó a aplicar la LUC los precios se dispararon, y para frenar ese aumento de precios, el único camino que se encontró fue dejar de aplicar la LUC. Está claro que el camino que propusieron fracasó, que lejos de permitir la reducción de tarifas disparó el precio de los combustibles y eso hace disparar el precio de los productos”. Poniendo como ejemplo “en el último año y medio los sueldos y las jubilaciones aumentaron alrededor del 6% , y sin embargo el precio de los productos aumentaron 20%. Esto lo pueden constatar los vecinos y las vecinas cuando van al almacén o al supermercado a comprar los productos. Uno con mil pesos hoy se vuelve con una bolsita, cada vez el dinero rinde menos”.