
(Esc. Prof. Iris Caramés) La lectura y la escritura como prácticas culturales han ido evolucionando con el correr de los siglos, y las tecnologías de la comunicación e información las siguen modificando día a día. Hoy todos podemos constatar que los niños pequeños saben digitar en los dispositivos tecnológicos para que la pantalla responda a sus intereses, y pueden reconocer si lo que obtienen es lo que se proponían encontrar. Ese aprendizaje lo logran por el contacto con sus familiares, con sus pares, por la observación de su entorno, por pertenecer a una sociedad que hace uso de estas prácticas culturales con diferentes fines y que es evidencia de lo que se denomina “aculturación por impregnación ambiental” (Botrel citado por Chartier, 2008), fenómeno por el que el ser humano se apropia de las prácticas letradas de la sociedad a la que pertenece. Con el fin de superar esa aculturación por inmersión, es fundamental alfabetizar sistematizadamente mediante estrategias de enseñanza que habiliten la identificación, comprensión, interpretación, creación y comunicación de textos que surgen en un mundo cada vez más digitalizado, rico en información y de rápida mutación (UNESCO, 2019).
Saber leer y escribir permite el acceso universal a la cultura. Es un derecho humano que debe ser consolidado mediante la enseñanza sistematizada de la lectura y de la escritura de una sociedad en la que Internet es clave para la comunicación social y para el ejercicio de la participación ciudadana. La Web 2.0 ha universalizado el acceso a la lectura y a la escritura y, por ello, aumentó la posibilidad de que sus usuarios sean leídos y escuchados (Martín Barbero, 1992). Esto nos exige enseñar para la comprensión y producción de textos en todos los códigos y formatos con el fin de transformar las prácticas inmersivas de las que participan nuestros alumnos en procesos cognitivos complejos.
La emergencia sanitaria hizo visible las carencias que tenemos en esta temática. Pero, también, nos otorgó un riquísimo abanico de contenidos digitales de colectivos dedicados a la ciencia y a la cultura con los que, prácticas alfabetizadoras mediante, podemos promover y profundizar conceptos y procedimientos de todas las asignaturas.
Si los docentes trabajamos juntos, creando recursos educativos en los que la lectura y escritura sean esenciales para la aprehensión de saberes, sin caer en concepciones instrumentalistas ni tecnocéntricas, el derecho humano de acceso a la cultura podrá irse concretando cada vez más. Por ello, es esencial el trabajo de equipo y preguntarnos permanentemente si estamos creando oportunidades para acceder, producir y transformar el conocimiento desde la lectura y escritura, si planteamos actividades en donde se interpreten y produzcan textos digitales y si proponemos actividades con las que se reflexione sobre las estrategias para leer, escribir y para aprehender el capital cultural que, desde las instituciones educativas, se difunde (Anstey y Bull, 2007).
Aprovechar los materiales de calidad que ya existen en Internet, utilizar los que digitalicemos nosotros y generar acciones en donde interactúen los estudiantes con esos contenidos facilitarán y profundizarán la alfabetización. La semipresencialidad como modalidad de enseñanza es una buena oportunidad para favorecer, no solo la cognición, sino la metacognición, la reflexión sobre lo aprendido al “mezclar” las instancias presenciales con las instancias en línea.
Para que la escritura y la lectura sigan siendo instrumentos insustituibles en el desarrollo de las funciones superiores de la cultura -como producción colectiva- y de las capacidades cognitivas -como construcción individual (Alvarado, 2004), es imprescindible abordarlas estratégicamente desde la primera infancia hasta la culminación de la educación media superior de manera sistemática. Se requiere, para ello, hacer un uso didáctico de las tecnologías y emplear a Internet como fonoteca, biblioteca, mediateca, editorial y medio de comunicación con actividades para la incorporación de estrategias de lectura y de escritura en diversos códigos: lingüístico, visual, auditivo.
Alfabetización y tecnologías es una díada que favorece el acceso democrático a las prácticas letradas de la sociedad, en donde nosotros, los docentes, podemos intervenir como los mediadores de cultura más cercanos a nuestros estudiantes.
Referencias
-Alvarado, M. (Comp). (2004). Problemas de la enseñanza de la lengua y de la literatura. Buenos Aires: Cuadernos universitarios. Universidad Nacional de Quilmes
-Anstey, M. y Bull, G. (2007). “Principios básicos de un currículo centrado en alfabetizaciones múltiples”. Revista Lectura y Vida, año 28, no 2. 2007. Disponible en: http://www.lecturayvida.fahce.unlp.edu.ar/numeros/a28n2/28_02_Anstey.pdf
-Chartier (2008). “Aprender a leer, leer para aprender”. En Millán, José Antonio (coord.). La lectura en España. Informe 2008. Leer para aprender. Madrid: Federación de Gremios de Editores de España. Disponible en: http://www.lalectura.es/2008/
-Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2019). Alfabetización. Disponible en: https://es.unesco.org/themes/alfabetizacion
-Martín Barbero, J. (1992). “Nuevos modos de leer”. Magazín Dominical No. 474, El Espectador. Mayo de 1992. pp. 19 – 22. Disponible en: https://es.scribd.com/document/6314992/Nuevos-modos-de-lee